San Cayetano Liniers

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Capítulo 1º - EL LINIERS ANTIGUO

A) ORIGEN DEL NOMBRE: LINIERS:

Las tierras del oeste de la capital a lo largo y lo ancho configuraban una extensión informe. Desde el partido de Flores hasta la actual Ciudadela y más allá, las llamaron: tierras de Liniers. El nombre del prócer de las invasiones inglesas y virrey de Buenos Aires, opinamos, se deba a una posible actuación personal en estos parajes, o a la existencia de un cuartel militar situado en la zona llamada Ciudadela, convertido en la actualidad en un museo histórico, o quizá, no sea más que un homenaje.
En el libro del señor Egidio Chierico: "Origen del Resurgimiento de Liniers (B.A. 1945) -escribe- que en el año 1872, a instancia de un vecino de la zona (Francisco Sosa), solicitó la construcción de una Estación, que el Directorio de la Compañía del Ferrocarril Oeste, fijó el nombre de Liniers".
Tal fue el origen del nombre de estas tierras que constituirían el escenario de la providencial devoción de San Cayetano, gracias a lo acontecido por la actuación de la Congregación del Divino Salvador, el deseo y actividad de los fieles zonales y a la labor de los sacerdotes.
Nos proponemos, pues, relatar estos hechos históricos, promotores de la devoción de San Cayetano.


B) PANORAMA

Aquellas tierras, en esos tiempos antiguos, no constituían, desde luego, la actual pujanza del barrio de Liniers.
No existía la Avenida General Paz, el Ferrocarril, ni el Mercado de Hacienda. Estaban parceladas por quintas, chacras, casas de campo o de descanso de verano y algunos u otros negocios de comestibles, tabernas, boliches, pulperías, etc.
Un mapa topográfico del distrito de Liniers, sigue su diagramación con los nombres propios de sus dueños, delimitados a cien metros, por el "camino largo de tierra' (la actual Avenida Rivadavia, - ruta Nº 7), que partiendo desde el noroeste de la República se llegaba a la Capital, trayendo los trabajadores del campo en carros, chatas y carretas tiradas por bueyes y caballos, los frutos agrícolas ganaderos.
Se detenía en la zona del partido de Flores, donde estaban instalados mercados populares. También, se usufructuó dicha zona, como lugar de veraneo y descanso, pues, la ciudad capitalina limitaba en este solar (actualmente en el barrio de Flores) y por el norte por el arroyo "Maldonado", entubado luego y convertido en la Avenida Juan B. Justo.

Capítulo 2 - LA LLEGADA DE LA CONGREGACION DE LAS HERMANAS DEL DIVINO SALVADOR

Así eran aquellas tierras, cuando llegaron las Hermanas del Divino Salvador, desde la Santa Casa de Ejercicios Espirituales fundada por la Beata María Antonia de la Paz y Figueroa que, desde Córdoba llegó a pie a la Capital Federal. Aquellos terrenos pertenecieron según consta en documentos, a María Mercedes Cordova, quién los donó en 1830, a las Hermanas Religiosas, constituyéndose dueñas legítimas y desde ese momento iniciaron su labor religiosa en esas tierras de Liniers.-

A)

En ellas levantaron, en un sector, una Residencia de Descanso que, es el actual colegio regido por la Municipalidad.
En el centro construyeron una Capilla, pequeña y chata dedicada a San Cayetano, para la asistencia espiritual de los fieles: asistir a misa los domingos y fiestas de guardar, y en el otro sector enfrente, el Convento y el colegio de niñas (actualmente el Colegio de San Cayetano).
Es de suponer, la contratación de un capellán: que permanecía en la Residencia, o se llegaba todos los días o los domingos y fiestas de precepto.
Es necesario notificar que en aquellos tiempos, desde la zona parroquial de la Candelaria, hasta Martín, San Justo, Ciudadela y Ramos Mejía, no habla Iglesia, Capilla o Parroquia alguna. Por esto, el capellán de acuerdo con los vecinos, las Hermanas del Divino Salvador y el Arzobispado, deciden la construcción de una nueva Capilla (Origen de la actual parroquia).
Una carta fechada en Buenos Aires, Abril de 1894, enviada al Sr. Intendente, suscripta por la Hna. Superiora: Juana Palavicini -Casa de Ejercicios - Liniers: Eduardo Lualdi Arq. Constructor y Esteban Massini, Pte. de la suscripta comisión, testimonia esta realidad. En la misma "ruegan sirva ubicar en el paraje denominado: "Estación Liniers", límite de la Capital, a una cuadra del Ferrocarril y sobre el Boulevard de circunvalación, la manzana propiedad de la Casa de Ejercicios para la construcción de un templo dedicado al titular San Cayetano (sic) según los planos y pliegos de condiciones que se acompaña a la presente y señalar la calle según la nueva traza para proyectar un plano del edificio que se construirá en dicha manzana para escuela de niñas, Casa de Ejercicios y Convento de las hermanas del Divino Salvador".
Se inauguró a los treinta días del mes de septiembre de 1875. Colaboraron numerosos vecinos y dueños de las viviendas, quintas y casas de vacaciones del distrito Liniers.
La feligresía aumentaba y paulatinamente, la zona se poblaba, el tren del oeste trata a los fieles de otros lugares lejanos. Una carta de un señor importante, José María Cambra, fechada en noviembre 22, año 1900 -escribe al Excmo. Señor Arzobispo de Buenos Aires, Dr. D. Mariano Antonio Espinosa lo siguiente: "Habiendo aumentado considerablernente el número de habitantes en esta localidad y siendo estrecha la antigua Capilla de San Cayetano para contener a los fieles que concurren a la misa, los días festivos, especialmente en la estación de verano, que ya se aproxima, el infrascrito tiene el honor de dirigirse con el más profundo respeto a S. E. R. para que si lo considere oportuno, se digne concederte facultad de bendecir privadamente y habilitar la nueva Capilla levantada en esta localidad para poder celebrar en ella los días de fiesta, mientras la comisión de la misma no designe el día en que debe inaugurarse con las solemnidades prescriptas por la Iglesia".
En un espacio largo y amplio que daba a la calle Cuzco, entre el Convento y colegio y la Residencia, se construyó el Templo de una sola nave, dejando a ambos lados un lugar para una futura edificación de dos naves.
El estilo del mismo es más bien románico, con arcos y pilastras apropiadas a este estilo, simulando en los mismos columnas con capiteles jónicos, rojos cocinados sobre ellos se asoman hermosas cabecitas de angelitos. En el presbiterio se levantó un hermoso altar de mármol blanco con incrustaciones de verde onix. en el nicho central se colocó un San Cayetano sin Niño Jesús en sus brazos (que guardan las hermanas). Más tarde, lo suplieron con una estatua del Santo con el Niño Dios en sus brazos.
La balaustrada de bronce y mármol era el comulgatorio. El púlpito se erigió en la primera pilastra. En la semicúpula que campea sobre el altar estaba pintada una Crucifixión. A los lados se colocaron once hermosos vitrales, que expresan en una estética composición de vidrios y colores la vida de San Cayetano, colocados en la bajada de la nave, dando un matiz sagrado y misterioso. Una esbelta torre de tres cuerpos se afina rematando en un cono de pizarra campeando una cruz de hierro forjado.
Una postal Nº 355 - Parroquia San Cayetano- Cuzco 124 (edición de Librería del Colegio), proporcionada por el señor Enrique Robira (h) nos manifiesta una imagen de cómo era, en ese entonces, el Templo, parte del Convento de las hermanas y Casa Residencial. En el atrio campean árboles robustos, circundando el conjunto arquitectónico por unos postes blancos, sosteniendo un tejido de alambre con vedas puertas de entradas.
A propósito de esta narración-descripción, presentarnos algunos detalles importantes como ilustración histórica.
En el año 1913, se declara Parroquia de San Cayetano. En el 1914 se construye el colegio actual del mismo nombre.
Tal era el panorama de la construcción arquitectónica del Templo de San Cayetano en su origen y evolución de la devoción del Santo, hasta ese entonces...

B) ORIGEN, EVOLUCION Y DESARROLLO DE LA DEVOCION POPULAR DE SAN CAYETANO

Lo que acontece, desde hace tiempo en el barrio de Liniers conmueve y estremece la sensibilidad del pueblo de Buenos Aires y sus alrededores y aún más allá.
Esta transformación social religiosa popular sucede todos los días y los siete de cada mes, llegando a un clima de "fenómeno religioso", los siete de Agosto (día litúrgico de la festividad del Santo), llevan consigo una ritual organización del Santuario y de los sectores sociales del barrio con una atmósfera de fiesta, tan notable, que llama la atención del hombre común, del estudioso de las realidades religiosas, del antropólogo, del psicólogo, del sociólogo y del político.
La devoción de San Cayetano reviste un acontecimiento de permanente religiosidad popular, quizá única y peculiar en el mundo occidental por su forma expresiva y su contenido profundo de orden social.
Se adecua también a la tónica religiosa del moderno proceso histórico de evangelización integral latinoamericano, que, tal vez sin proponérselo anticipó significativa y eficazmente la actual llamada: Pastoral Popular - Pastoral de Social - Cultura Popular Social.
Resulta curioso, que, siendo Cayetano un Santo italiano, nació en Vicenza (Venecia) y desarrolló su apostolado en Roma, Nápoles y su propia ciudad, en la época del Renacimiento, su personalidad promueve tanta fascinación y potencial espiritualidad que nos atrevemos a considerarlo argentino y con más precisión a proclamarlo un Santo porteño. Si no nació biológicamente en Liniers (banco de trabajadores y comerciantes) renació espiritualmente renovando su peculiar apostolado con idiosincrasia porteña.
Su vivencia y la permanente vigencia de su devoción obliga a analizar la psicología del Santo, su acción apostólica y retrotraer a la situación geopolítica de aquella época histórica que promovió el origen de su devoción, su evolución y desarrollo popular.


a) Sicología de San Cayetano
Hijo de ilustre y noble familia de excelentes dotes intelectuales estudió filosofía y teología. Se doctoró en Derecho Civil y Eclesiástico. Ordenado Sacerdote, dejando sus bienes familiares, su dinamismo y fervor se tradujeron en la predicación evangélica y múltiples obras de asistencia espiritual y social entre los pobres, marginados, enfermos y necesitados del pueblo. "Pasó su vida - dicen sus biógrafos- haciendo el bien".
Distribuyó sus bienes y donaciones a su Congregación de los Teatinos, combatiendo la pobreza, la injusticia, la corrupción. Fundó un Banco para los pobres. Levantó hospitales para enfermos incurables y sifilíticos. Restableció el orden social y político, provocado por las guerras: Roma contra Venecia, España contra Nápoles. Se preocupó ardientemente, anticipándose a la obra específica de la Orden de la Compañía de Jesús, que a la muerte de San Cayetano, fundó San Ignacio de Loyola para combatir el cisma y herejía Protestante, a la reforma de la Iglesia, al decoro litúrgico y a la vida sacerdotal.
Promovió la comunión frecuente y la celebración diaria de la Misa, la devoción a la Virgen María y el rezo del Santo Rosario, el apostolado de la Caridad hacia los pobres y miserables. "Nada para sí, todo para el prójimo". Fue su tema.
Por esto la Iglesia al elevarlo a los altares, lo propuso Padre de la Providencia. Los signos de los tiempos modernos lo nombraron Patrono del "Pan y Trabajo", como paráfrasis simbólica, eficaz y práctica.

b) Los nativos de la Devoción:
La crisis mundial de 1929 perturbó nuestra economía. Intereses políticos y económicos privados e internacionales condujeron al derrumbe económico, a la catástrofe social, cuya crisis política desembocó en la revolución de 1930, prolongándose hacia la década del cuarenta.
Cuentan las crónicas, que el país políticamente había dado un tremendo salto al vacío. Tiempo de crisis económica, hombres vencidos sin trabajo y hambrientos deambulaban en busca de ocupación laboral.
"¿Trabajar adónde? -preguntaba un poeta popular: Celedonio Flores, testigo de aquel Buenos Aires: "Sus hijos, no lloran por llorar, no piden moneditas, ni chiches, ni dulces, ¡Señor!, sus hijos se mueren de frío y lloran hambrientos de Pan". Nadie ofrecía trabajo. Las fábricas y talleres cerraban sus puertas. Los precios subían "hasta punzar de dolor". "Ollas populares". "La Fonda del pinchazo" se propagaban por doquier.
Para testimoniar esta crítica situación, no encontramos un testimonio más vivo, adecuado y expresivo que los tangos escritos por Santos Discépolo. Para los porteños, aquellos tangos adquirieron una idiosincrasia testimonial: interpretó la subjetividad y objetividad de la realidad: pueden interpretarse con una filosofía y teología existencias congregando una postura vivencias y sensible de un cristianismo agónico.
La substancia del tango tiene sabor a calle, a popular. Decir calle, responde a vida, movimiento, cambio. Dentro de estas palabras y giros lunfardos se asoma la temática humana.
"Mi modelo -decía Discépolo- es la vida misma". Sus letras tangueras señalan justa y acertadamente la problemática porteña de aquella época.
Envuelto el pueblo en el dramatismo de la situación imperante, Discépolo la describió así. 'El mundo es un cambalache problemático y febril'. 'Nada le importa, gira'. “Verán que todo es mentira, que nada es amor, que no existe un pecho fraterno para morir abrazao”. “Yo siento que mi fe se tambalea, que la gente mala vive, Dios, mejor que yo”
Por esto "Aullando entre relámpagos, perdido en la tormenta de mi noche interminable, Dios, Busco Tu nombre". ¿Qué sapa Señor? preguntaba interpretando la angustia de su pueblo que con fe en un cristianismo trágico, esperaba en Dios, su liberación.

Capítulo 3º - LA ACCION APOSTOLICA Y PASTORAL SACERDOTAL

Frente a este panorama crítico social tremendo, la Pastoral de la Iglesia de aquella época, con el fin de solucionar la problemática del pueblo y su propia situación precaria sacerdotal, no hallaron (y fue providencial) otra respuesta acorde a la realidad crítica y a un signo eficaz para acercar al pueblo a Dios en sus necesidades, reavivar su fe, la esperanza y el amor mutuo y obtener mediante la intercesión de un Santo, soluciones humanas y paz espiritual, que proponer, como figura religiosa, la personalidad excepcional y la acción pastoral de San Cayetano para su imploración. Influyó en esta situación pastoral el triunfo del catolicismo por la celebración del Congreso Eucarístico Internacional de 1934, en la Capital Federal, despegue de la Evangelización construcciones de parroquias en los barrios capitalinos.
Los Sacerdotes que rigieron la incipiente parroquia de Liniers, se preocuparon por esta problemática vital crítica, social y espiritual.
Presentamos un informe sobre los sacerdotes pioneros, que actuaron en la pastoral evangélica del posterior proceso de la devoción de San Cayetano, fueron: desde 1913 a 1921 como párroco, el Padre Salvador Echegaray; de 1921 a 1922, el Padre Luis Labenne; de 1922 a 1923, el Padre Salvador Echegaray; de 1923 a 1928, el Padre José Masana. (Apunte proporcionado por el Sr. Enrique Robira).
Pero el propulsor inicial de la organización de este movimiento religioso, social y pastoral, la devoción de San Cayetano, fue el Padre Domingo Falgioni. Rigió la parroquia desde 1928 a 1938. En esa década organizó una pastoral efectiva impulsando el inicio de la devoción.
Realizó, para sus fines evangelizadores una campaña periodística mediante el diario católico El Pueblo (desde hace años no circula más). Bendijo un estandarte con la imagen del Santo e imprimió una estampa, presentando a San Cayetano con espigas y una oración apropiada para sus devotos.
Según cierta tradición oral, mencionada también en una antigua revista que se publicaba cada año en la celebración litúrgica del Santo (7 de Agosto), se menciona allí la “Espiga de Trigo”.
En cierta oportunidad festiva fueron bendecidas por Monseñor Miguel De Andrea. Se sabe que se repartían todos los años en el día de la festividad. Los artistas gráficos aprovecharon este hallazgo, para estampar la imagen con espigas. Debernos decir que la aplicación de la espiga no quiere ser más que un símbolo del primordial alimento, el pan fruto del trabajo. Pero la estampa del Santo con el Niño Dios en sus brazos, es real y cierta, consta en su biografía, pues, una noche de la Natividad del Señor, la Virgen María se le apareció y le entregó al Niño Jesús en sus brazos.
Año después, en 1937, amplió el templo edificando la nave derecha contigua al colegio. Como pastoral parroquias había fundado “La Acción Católica, El Circulo de Obreros, La Conferencia Vicentina de Caballeros, Las Hijas de María, La Congregación Mariana y demás asociaciones piadosas -según testimonia La Visita Pastoral Canónica por el Obispo Auxiliar Monseñor Devoto- donde manifiesta el respeto que le tienen al Sr. Cura (el P. Falgioni) y la cooperación que se le presta con toda clase de utilidades religiosas, caritativas y culturales. También notifica su abnegación, secundada por un grupo de catequistas que se preocupan por la instrucción religiosa al mayor número de niños en los centros catequísticos, el del colegio de las Hermanas y el local del Círculo de Obreros y el Oratorio de Santa Teresita...”
Más tarde, fue nombrado Párroco el Padre Juan Di Falco, permaneció en San Cayetano, desde el año 1938 a 1945, actuando destacadamente con gran empeño. Acentuó la organización y la proyectó con inteligencia práctica. Fundó una cooperativa con comerciantes, vecinos importantes y fieles, proponiendo un método de propaganda editando folletos explicativos de la vida del Santo Pan y la necesidad del pueblo en la crisis económico y social y los cambios políticos, además de recaudar dinero con la comisión ad hoc y las múltiples alcancías, a fin de formar un fondo económico para ayudar al pueblo y a la subsistencia de la parroquia.
"Primero es vivir y luego es, filosofar" -dice un antiguo proverbio latino. Sospechamos que el cura lo pensó imitando a San Cayetano, como consta en su biografía, para eso distribuyó folletos, revistas, estampas, etc., llegando la colecta hasta los barrios del Norte. Esto mueve a pensar como un deseo futuro (providencial), que con el tiempo se construiría cerca de Palermo, otro templo de San Cayetano (Barrio Belgrano).
Poco tiempo después, se preocupó por levantar la otra nave lateral contigua a la Casa parroquial, bendecida por el Cardenal Copello que ofició la Misa de San Cayetano, visitó la nueva obra y el interior del Templo, como testimonia la Visita Canónica, el 9 de noviembre de 1945. Allí se notifica "que el Sagrario, los altares, los confesionarios, el bautisterio, la Sacristía y despacho parroquias, los halló todo de acuerdo con las disposiciones litúrgicas"... lo felicita "por la Casa Parroquial recientemente construida, grande y muy buena", y por la colocación de hermosos vitales - ventanas en las bajadas de la nave central. Terminó en 1941, el altar mayor de mármol blanco con incrustaciones del verde onix. Tuvo la idea práctica de colocar en un nicho a San Cayetano con el Niño Dios en sus brazos, en la nave izquierda cercana a la puerta de entrada, llamado por el pueblo "El Santito".
Según una tradición oral que nos trasmitieron, parece que esa pequeña estatua fue comprada en una santería prestigiosa de Liniers ubicada al frente del templo que ya no existe.
Con respecto al "Santito", es necesario explicar que está considerado popularmente "Milagroso". A esta pequeña estatua sus fieles devotos le rezan, le piden, le ofrecen y reciben gracias. El movimiento del peregrinaje, lo notifica, lo atestigua y lo prueba enfáticamente.
Analizando esta realidad del 'Santito", comprobarnos en la Historia de las Religiones, que ídolos, dioses, fetiches, gnomos y otras plasmaciones religiosas, como también lo notarnos en los santos cristianos e imágenes de la Virgen María, se plasman en pequeñas estatuas, pues poseen una fascinación y una manifestación mística inexplicable. Lo pequeño está más concentrado, corno esos frascos de perfumes, más cercano al devoto, a su mirar, tocar, abrazar y rezar dialogando, pues, se entabla una correspondencia más simpática y comunicativa, más personalizado y confiable al recibir gracias y bendiciones del “Santito”.
Respecto de los vitrales, en su conjunto son 11 y representan en su combinación de hermosas figuras y variados colores, una especie de síntesis de la vida apostólica de San Cayetano, desde su adolescencia, como donando sus riquezas ante ciertos personajes de la época, cuando celebra la Misa en presencia de sacerdotes y fieles, predicando y reunido con sus discípulos, dando su bendición, curando a los enfermos, asistiendo a una joven enferma en su lecho y la muerte de Cayetano con la presencia de Jesucristo y un manojo de espigas de trigo como símbolo místico. Sobre el coro, se completa con un gran vitral cuadrangular que expresa la canonización de San Cayetano por el Papa.
El Padre Juan Di Falco, al mismo tiempo que se preocupó por la economía, organizó la Parroquia continuando la pastoral popular, evangelizando y haciendo conocer las virtudes y obra espiritual y social extraordinaria de San Cayetano en Nápoles y en sus fundaciones en Italia y España, como explicaremos en el transcurso del relato.
Con el auxilio de Dios, la protección del Santo y la afluencia del pueblo necesitado, se inició y progresó la devoción Ella ayudó a la apertura y proliferación paulatina de negocios comerciales, venta de elementos religiosos, y casa de comidas, formándose el barrio de Liniers (que podría haberse llamado de San Cayetano).
El centro espiritual y social fue la parroquia, pues a su alrededor creció el barrio que hoy conocemos.
De este modo se pretendió paliar la situación crítica social, económica y espiritual del pueblo caído en la miseria, la desesperación y la desconfianza en Dios y en el hombre mismo.
La devoción continuó su curso aumentando el caudal de fieles devotos del Santo, espontáneamente movidos por la fe y la esperanza, de modo tal, que ciertos personajes claves de la política reinante en la década del cuarenta motivados por distintos principios, insinuaron la pretensión de amortiguar paulatinamente el movimiento religioso. Pero, frente a la Providencia y designios de Dios y a las necesidades del pueblo, fue imposible su logro.
A la muerte del Padre Pedro Duprat que rigió la parroquia desde el año 1945 a 1958, cuya actuación fue más bien dirigir y dejar a sus colaboradores la pastoral, se hizo cargo, el equipo de JOC (Juventud Obrera Católica) institución de gran fuerza sacerdotal que trabajó con las organizaciones obreras. A su frente estuvo el Padre Norberto Derudi y sus colaboradores, desde 1958 a 1961.
Fue, en ese año 1958 (aunque estuvimos varias veces antes) cuando el autor de esta narración se llegó a la parroquia, nombrándosele organista y maestro de Capilla, como se estilaba eclesiásticamente. Se le propuso colaborar en la organización pastoral, litúrgico y de la cultura popular, que estructura el equipo. Se le encomendó escribir una novena del Santo. Se avecinaba el "aggiornamento" pastoral propuesto por el Vaticano II, entonces, la compuso con un cariz litúrgico dialogal, con trozos de la vida del Santo. Además formar un coro, enseñar los cantos a los fieles, ejecutar en las funciones litúrgicas el órgano "Hammond", comprado, parte por la parroquia, parte por las Hermanas del Divino Salvador al maestro Julio Perceval (amigo íntimo del autor de estas páginas) que lo vendió entre otros motivos, porque el susodicho amigo ocuparía la plaza de organista. Entre otras actividades, lo dedicaron a fomentar la cultura en el pueblo. Realizó representaciones de misterios teatrales en las fiestas navideñas con la actuación de los adolescentes, niños de la parroquia y niñas del Colegio de las Hermanas y otras actividades. Estas se realizaban en el atrio del templo y en el campo adjunto al colegio con mucha afluencia de público. (Hay fotos y cassetes que no poseemos que testimonian estas actividades).
Los Sacerdotes organizaron la Acción Católica (Las cuatro ramas), el Apostolado de la Oración, las Hijas de María, la Junta Parroquial, la Liga de Madres y de San Cayetano. Se preocupó por las reuniones con los dirigentes de la Confederación General del Trabajo y los Sindicatos. Los principales sacerdotes dirigentes de la JOC y los intelectuales: Padre Gera, Héctor Mandrioni, Monseñor Pironio, el Padre Ganchegui y el Padre Angellelli y otros sacerdotes concurrían a la parroquia, como asesores y colaboradores.
Se notaba el aumento de la feligresía y de devotos de todas las categorías que acudían de todas partes, sobretodo los días siete de cada mes: trabajadores, artistas de teatro y cine, músicos y cantantes del Teatro Colón. Recordamos la inolvidable presencia del violinista Pedro Napolitano (concertino de la orquesta del Colón) que cumplía cada siete de Agosto su promesa de ejecutar con el violín, acompañándolo el organista varias páginas en la Misa de once.
A propósito de la múltiple presencia de devotos y el desborde sobre todo los días de la festividad del Santo, el aumento de limosna y contribuciones en dinero, el Párroco se propuso beneficiar al pueblo con una mayor comodidad de recepción, queriendo extender el templo, hasta el campito, detrás de la Iglesia y edificar un colegio de varones en el predio perteneciente a las Hermanas, lindero al de las "niñas", previo permiso de la Congregación y de la Curia. Por motivos razonables no se efectuaron tales beneficios.
La actividad parroquial fue evangelizadora y de una alegre espiritualidad, humanismo y familiaridad, que en la festividad del Santo, al domingo siguiente adquiría una popularidad en el barrio, pues se realizaba la tradicional procesión, cuya carroza la proporcionaba la familia Carbone (dueña de la Pompa Fúnebre del mismo nombre), luego se ofrecía un concierto de música por la Banda de la Policía o de la Municipalidad y por la noche, fuegos de artificios.
Alrededor de la dirección parroquial el Grupo de JOC, asumió el Padre Luis Bransesco quién continuó con las obras pastorales acentuando más la parte social; la parte religiosa y evangélica, sobretodo dando el mismo, un verdadero carácter de fiesta Eucarística a las primeras comuniones de niños. Su personalidad culta e instruida en Sagrada Escrituras de fuerte carácter y austero en su modo de actuar, pese a su trabajo pastoral, pudo en esos años terminar su obra de muchos años de labor ímproba, concluir su traducción del idioma griego al hebreo el evangelio según San Mateo, dedicada a los judíos y bendecida por el Papa Paulo VI.
En sus preocupaciones parroquiales, también, a instancia del teniente Cura, el P. José Domeneguini procuró abrir detrás del altar mayor una especie de ábside, a fin de deambular los devotos con mayor comodidad, y no hacerlo delante del altar, con la anuencia de las Hermanas del Divino Salvador, pero no se pudo realizar.
Respecto a la difusión de cultura popular, se dieron conciertos en el Templo, en especial en las fiestas de Navidad,'se ofreció un triple concierto de orquesta, órgano y canto solista, como también se realizaron en el pequeño salón que se construyó entre el Colegio - Convento y el terreno que usaba la juventud para jugar fútbol, secciones cinematográficas con debate, y encuentro y cenas juveniles.
Los devotos del Santo, cada vez en mayor número, peregrinaban haciendo "cola" para rezar delante del "Santito", tocar su imagen, rezar, pedir gracias y depositar su limosna y continuar su trayecto hacia el altar mayor, deteniéndose en la Capillita de la Virgen de Luján, en donde estaba la pila bautismal.
Tal era el movimiento circular acostumbrado que realizaban los devotos espontáneamente, como un ritual sagrado imprescindible que aún permanece inalterable. Movidos por la fe, la esperanza y la confianza en San Cayetano apretados por las necesidades espirituales y materiales acentuadas a medida que la problemática económica y social aumenta.
En la década del setenta la Iglesia había promulgado el Concilio Vaticano IIº: "dejando a la Iglesia y al mundo una nueva esperanza y una nueva visión histórica y trascendente a la vez del mundo en que vivimos". (Prólogo de la edición madrilense - Concilio Vaticano IIº).
A propósito de este acontecimiento, el Arzobispado, adecuándose al "signo de los tiempos:, propuso para regir los destinos de la Parroquia (desde 1969 a 1976) a un equipo moderno y renovador-. el Padre Angel Sallaberremborde como párroco, Guillermo Rodríguez Melgarejo (actual Obispo Auxiliar de Buenos Aires), Miguel A. Lagilla y Eduardo Ridano agiomaron la parroquia con la pastoral popular, la nueva liturgia y una actualizada predicación y educación humana y evangélica. El Padre Rodríguez Melgarejo reestructuró el Templo y la Casa Parroquial, ocupando ciertos sectores para la edición de la Revista Pan y Trabajo, cuyo creador fue él mismo, las dependencias de las ofrendas y la farmacia, cuyo diligente ejecutor fue el Padre Sallaberremborde y sus colaboradores sacerdotes y laicos.
Retiraron el altar mayor, el púlpito, la balaustrada y los altares laterales de las naves para ampliar el templo. Cambiaron el piso por una cerámica rojiza oscura, abrieron un ábside detrás del presbiterio que lo reformaron con dos arcadas conformando un pasadizo, colocando pendiente una Cruz acriollada -indígena que el pueblo rechazó y la suplieron por el Cristo actual que pende detrás sobre el ábside.
Colocaron un altar moderno acorde a la nueva liturgia, llevando el sagrario a un costado del presbiterio que lo cerraron con una pared baja semicircular con dos puertas de rejas, colocando la sede de los celebrantes, y adelante el ambón. Pintaron de blanco el templo y distribuyeron nuevos confesionarios en ambas naves. Redactaron nuevas oraciones acordes a la actual mentalidad popular. Publicaron la Revista Pan y Trabajo mensualmente. Dieron nuevo impulso a las bendiciones con un sentido más litúrgico, educativo y organizado. Establecieron una organización moderna y popular más asequible a la idiosincrasia del pueblo.
Se promovió el cambio del ofrecimiento de velas y flores del pueblo por alimentos no perecederos y ropa para enviarlos a las provincias. Se instituyó el Servicio Social (Bolsa de trabajo, farmacia, atención a familias necesitadas y madres solteras).
Armaron con un sistema de vallas la entrada de los fieles: una “cola” para el “Santito” y otra por el centro del templo, una nueva forma para recibir las limosnas con alcancías modernas y prácticas y colocaron frente al "Santito' canastos apropiados para recibir las ofrendas. Para todo este movimiento organizado, pusieron al frente a un administrador - ecónomo (gerente del Banco de Galicia: Señor Enrique Robira (P) cuyo desempeño profesional esmerado y diligente cumplió por veinte años, desinteresadamente; católico y Vicentino de alma.
La Parroquia de San Cayetano adquirió un perfil renovado y organizado que llamó la atención a las filas parroquiales y a los devotos del Santo.
Al llegar el nuevo párroco Padre Humberto Bellone mantuvo esta renovación, rehaciendo el nuevo altar revistiéndolo con una placa de mármol negro, así mismo el ambón y el Sagrario, colocando sobre el presbiterio, haciendo juego, una fuente bautismal cuadrada de mármol negro. Renovó la pintura del templo y el atrio, pues hizo construir una explanada uniforme con lajas en dos colores suaves para facilitar la entrada de los peregrinos. Fue él, quien propuso a los devotos del día siete de cada mes, la celebración de la Misa a las veintiuna horas.
Entre otras propuestas, insinuó al organista compusiera un himno a San Cayetano, escribió, entonces, la letra y la música. He aquí la letra:
"Padre Glorioso San Cayetano / traigo en mis manos mi corazón / con la esperanza y la confianza / abro mi alma con mi oración. / San Cayetano danos la paz / danos trabajo, danos el pan / siempre vivamos en alegría / en ¡ajusticia y en el amor. / Cuando en mi alma sienta tristeza / cuando en mi alma sienta dolor / dame paciencia, dame tu fuerza / ayúdame mi protector Muestra siempre San Cayetano . al niño Dios, mi salvador / que en su mirada vea el amor / y en sus bracitos paz y unión. / Siempre tú fuiste San Cayetano / desde el cielo, mi protector / nunca me olvides en esta vida / dame siempre tu bendición.
(Letra y música Simón Imperiale).
La situación social del pueblo era crítica en relación a la falta de vivienda, entonces, colocó, cercano al camarín del "Santito", una alcancía para los sin techo.
Fue en su tiempo cuando se produjo la gran manifestación política - religiosa llamada “Pan y Trabajo” de la “Confederación General del Trabajo”, celebrándose una Misa en el campito detrás de la Iglesia, especial para los peregrinos obreros. En el quiniento aniversario de la muerte de San Cayetano (Agosto 1574 - 1984), se celebró una gran manifestación por las calles de Liniers, llevando por primera vez en andas al "Santito, hasta el campo de deportes del Club Velez Sarsfield, con un gran acto litúrgico y aclamaciones populares. La segunda salida del mismo se efectuó, cuando se lo llevó cerca del Mercado Central de Bs. As. con motivo del encuentro del Papa Juan Pablo 11 con los obreros, en su segunda venida a la Argentina.
Como nota festiva, en su período se embanderó la nave central con las banderas de los países latinoamericanos.
Terminado su período como párroco, fue nombrado tal, el que un de tiempo atrás se había desempeñado como Teniente Cura del Padre Sallaberrenborde, el Padre Rubén Frassia (actual Obispo de San Carlos de Bariloche) que dirigió el Santuario - Parroquia desde 1984 - 1992).
Con la experiencia adquirida en su antiguo desempeño continuó inteligentemente el ritmo moderno del Santuario, dándole un ámbito de espiritualidad y religiosidad acorde a su idiosincrasia como persona y como sacerdote y a una cierta modalidad, digamos diplomática - religiosa atractiva y pastoral, con una inclinación a un estilo coloquial-con la feligresía y sus colaboradores eclesiásticos y seglares, que con este modo fomentó un ambiente de simpatía en el Santuario.
Realizó una obra indispensable. Recaudó fondos colocando una alcancía particular para este efecto, y ejecutó también con este fin, un partido de fútbol en el campo de Velez Sarsfield. Con la recaudación y parte de las colectas dominicales y otros medios, levantó un hermoso edificio: "La Casa del Santuario', destinado entre otras actividades, a la bolsa de trabajo, atención de los pobres por profesionales sociales, jardín maternal, albergue temporario de familias indigentes, madres solteras, proporcionar ayuda y promoción a los necesitados. En el Servicio Social se añadió el centro: Alcohólicos Anónimos y grupos diversos de autoayuda.
Pintó la Iglesia de una forma más estética. Reformó el presbiterio, colocó sobre una columna el antiguo Sagrario del Altar mayor, sacando la Pila Bautismal y pretendió construir la Casa Parroquial. El nombramiento de Obispo Auxiliar de la Capital Federal, interrumpió su mandato como párroco del Santuario, dejando un recuerdo imborrable de espiritualidad y simpatía en la comunidad.
Al llegar el nuevo párroco Monseñor Femando Maletti, en el año 1992, inició al poco tiempo una renovación total del Santuario y sus adyacencias, en el orden estético, pastoral y cultural popular. Con respecto al presbiterio corrigió defectos, hermoseándolo con una guarda de madera de cedro la sede, el ambón y el sagrario. Revistió el perímetro del templo (las dos naves laterales) con placas de mármol italiano de un color crema acorde al estilo de las columnatas. Renovó el sistema eléctrico, el sonido de micrófonos y la ventilación. Cambió el resquebrajado y remendado piso de cerámica con fuertes lajas grises claras con guardas negras, en cada panel combinando con el colorido ambiental. En una nave colgó un gran cuadro de la Virgen de Guadalupe y en la otra un pedestal sosteniendo la estatua de Nuestra Señora de Lourdes. Al lado colocó un cuadro de María Antonia de la Paz y Figueroa como reconocimiento de su obra con respecto a la devoción de San Cayetano. En el siguiente panel sobre fondo de un p año rojo encuadrado en un marco dorado, entronizó La Cruz Misionera. Decoró el camarín del Santito, resaltándolo con apliques de luces, adecuadas.
Los antiguos confesionarios fueron reemplazados por unos hermosos, cómodos y modernos. Remodeló la antigua pequeña capilla de la Virgen de Luján, entronizándole en un nuevo y amplio camarín, donde colocó en una pequeña una la Reliquia de San Cayetano, traída desde Nápoles hace años.
Reorganizó el sistema de ofrendas facilitando su recibimiento, su ubicación y distribución. Recompuso el órgano Hammond, haciéndole una revisación técnica y colocando nuevos y modernos parlantes y dos retornos acústicos.
Pintó el interior del Templo de un color blanco satinado y el exterior que da al atrio, colocando focos que ambientan agradablemente. Renovó también los cuatro macetones y los viejos árboles los suplantó por filos.
Con respecto a la crisis económica, social y falta de trabajo que vive el país, usó la Casa del Santuario para organizar con personal desinteresado de la Parroquia, cocinas y mesas para dar de comer diariamente a los pobres necesitados. A propósito de este tema, mantiene la antigua costumbre de festejar la Natividad del Señor, con una cena para pobres, necesitados y solitarios.
En cuanto a la pastoral y evangelización popular organizó una predicación teológico, catequística y social. Basándose en el catecismo nuevo, promulgado por el Papa Juan Pablo H. Cada siete mensual se predica el credo, los mandamientos, los Sacramentos, Preceptos, tocando este año el “Padre Nuestro”, conformando un catecismo sencillo que se obsequia a los feligreses.
Reorganizó las instituciones parroquiales, el mes del Sagrado Corazón y el de la Virgen María, el rezo del Rosario diariamente y las horas Santas los primeros jueves sacerdotales y los primeros viernes dedicados al Corazón de Jesús. Instituyó un Centro Bíblico, un Taller de Oración, según el método del Padre Larrañaga, y la misión en el bardo.
Bajo la dirección de los sucesivos vicarios parroquiales, los padres Sergio Echagüe, Jorge Riera, Gerardo Castellano, Fabio Tamisari y José Maria Suarez se profundizó la catequesis de los catecúmenos, confirmandos, primeras comuniones y regularizaciones matrimoniales de adultos y adolescentes. Se comenzó con la Misa de niños a las 17:00 los sábados y los domingos a las 19:00 con la misa de jóvenes.
Se renovó con un perfil más moderno la Revista Pan y Trabajo, la Editorial, La Librería y la Radio F.M. 107.l, a cuyo frente, por orden del Arzobispado se nombró al Licenciado Sr. Alejandro Gazzotti.
Con respecto a la Casa Parroquial, puso en ejecución la programada idea de su reconstrucción, logrando una hermosa, digna y confortable Casa Parroquial para los Sacerdotes residentes, colaboradores de los días siete y huéspedes de diversas diócesis que se llegan al Santuario, como ayudantes y aprendices de la pastoral y evangelización Popular.
En la parte cultural promovió conciertos de órgano ejecutados por el organista oficial del Santuario, espectáculos teatrales religiosos, paraliturgias, coros, conferencias teológicas, éticas, morales, bíblicas y de diversos temas sociales.
Se nota en el Santuario un trabajo ímprobo bien organizado para beneficio espiritual de los devotos y feligreses, combinado a sacerdotes y laicos en un movimiento impuesto por un espíritu amante de la Iglesia.
Este es nuestro testimonio que observamos diariamente en la vida actual del Santuario - Parroquia de San Cayetano.


CURIOSIDAD REVELADORA

Al conocer el origen y proceso de la devoción de San Cayetano (como relatamos) mediante la instalación de la Congregación del Divino Salvador en Liniers, nos intrigó, cómo conoció Sor María de la Paz y Figueroa, la vida del Santo, para asentarlo en sus Reglas Fundacionales y en su Testamento -Patrono secundario, proponiendo vivir en la Divina Providencia como la vivió el Santo-.
Esta notable curiosidad histórica, analizando los hechos, nos resultó una revelación.
La cristiandad del nuevo mundo y la metrópolis de Charcas, (para nuestro propósito) conformadas por las diócesis de la Paz, Tucumán, Santa Cruz de la Sierra, Asunción y Buenos Aires, cuya ciudad: San Miguel del Estero (la más antigua -1570), lo ignoraban. No obstante, fue bien conocido por su actuación diplomática, en Roma, Venecia, Nápoles y por transferencia, España, (el Imperio Español de Carlos I y V, dominaba a Nápoles y a las dos Sicilias) motivada por las guerras entre ellas, a tal punto que con su muerte acaecida el 7 de Agosto de 1574, como ofrecimiento de su vida, se firmó la paz.
Por esto hechos deducirnos cómo Sor María Antonia a Paz y Figueroa, tuvo conocimiento de la obra caritativa y diplomática de San Cayetano. La predicación y las noticias de los misioneros españoles Jesuitas -que naturalmente juzgamos, lo conocieron en España, fueron los transmisores fidedignos.
La admiración fervorosa que manifestó la "Beata" a la Orden Jesuita y a San Cayetano, motivó la proposición en sus fundaciones, se tenga especial devoción a este Santo y fuera patrono secundario de las mismas. De este modo -como explicamos en el relato- fue redescubrimiento en la Argentina, en el Barrio de Liniers, a San Cayetano.

REFLEXIONES

La devoción de San Cayetano permanece viva y pujante. No fue, por cierto, una moda eclesial impuesta por interés materialista. Hoy como ayer se trata de una realidad religiosa no esclarecida totalmente, pertenece al misterio de los designios de Dios y de la necesidad espiritual y material de los hombres.
Esta surgió, como se desprende del relato, por una realidad humana existencias, psíquica, moral y política de orden social.
Las crisis de esta índole, siempre crisis del hombre, implica en último término una temática religiosa, pues, cuando acontecen angustian al corazón humano e incitan a no aceptar un modo inhumano de estar en el mundo y a que vivan el deseo de vivir más dignamente acorde a la persona humana: buscan el aquí mejor y el más allá develado de incertidumbres, no por medios mágicos, sino por un orden religioso sobrenatural.
Toda religión - su etimología lo expresa- constituye una ligazón esencialmente libre, una convivencia y correspondencia sagrada-profana del hombre con la Divinidad: programa con la Revelación los misterios de Dios, una doctrina teológico verdadera, una liturgia y pastoral pedagógica con formulaciones, rituales gestos y acciones diversas acordes al espíritu cristiano. Esto dispone al hombre a vivir las contingencias terrenales, con una religiosidad trascendente.
El racionalismo cientificista procura desvirtuar la realidad religiosa auténtica, y los mitologistas ocultistas, y las sectas explotan las características religiosas convirtiéndolas en superstición y sectarismo pseudo religioso.


MITO Y REALIDAD

La devoción popular de San Cayetano, en cierto modo, manifiesta una expresión vivencias a toda reflexión y elaboración intelectual religiosa.
No se debe confundir con mito y magia, revela estructuras reales y múltiples modos de ser en el mundo, comparta una fe experiencias del pueblo irreflexivo y crédulo y sugiere actitudes religiosas para enfrentar los serios problemas existenciales: Dios, Vida, Hombre, Dolor, Mal, Muerte, vividas experimentalmente y que inquieren una reflexión teológica, un conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia, que aclara la mente e invita a obrar en consecuencia. Esto manifiesta la admisión y el acatamiento del hombre creyente en expresiones de piedad, caridad y esperanza en Dios y el Santo.
La organización pastoral del Santuario, mediante una pedagogía teológica: exhortación a la oración, recepción de los Sacramentos, vivir la liturgia y los Sacramentales: bendiciones, agua bendita, estampas, folletos, etc. y una solidaria distribución de bienes, promueve una progresiva cultura religiosa social popular imponderable. Por esto, notarnos en nuestra experiencia como aquella primitiva "Capilla" de San Cayetano, hasta el Santuario actual, se convirtió en una "Santa Casa de Dios" privilegiada donde se conviven y solucionan situaciones, necesidades espirituales y materiales, problemas humanos con el auxilio de la Providencia Divina, la del Santo y del pueblo cristiano.
No se trata de minimizar hasta negar el carácter religioso de la devoción del pueblo, considerándola peyorativamente mitológico, mágica o supersticiosa: ni se pretende reducir sus experiencias y sus comportamientos vivenciales, si se quiere, a expresiones falsas, absurdas o ¡Nacionales: tampoco, pregonar una realidad profunda teológicamente intelectual.
"Toda religión, aún la más elemental es una ontología -explica Mircea Eliade- revela el ser de las cosas sagradas y de las figuras divinas, muestra lo que realmente es, y de este modo funda un "mundo" que ya no es efímero e incomprensible, como lo es en la pesadilla".
En este sentido, no se trata, del requerimiento de un intelectualismo teológico del hombre, más bien sus constitutivos y formalidades expresivas, conllevan lo intelectual y afectivo, lo vivencias y sensible y por más rudimentarios, siempre posibilitan la ascensión cultura¡ del alma del pueblo, a una comprensión metafísica y teológico del misterio de Dios, del hombre, del mundo y de la Santa Iglesia.
Chesterton en sus célebres paradojas dice: "Es locura meter el cielo en la cabeza, cuando es más cuerdo meter la cabeza en el cielo ".
El devoto de San Cayetano obra de acuerdo a su fe y al sentido común que dona la Evangelización de la Iglesia Católica.

 


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